lunes, 29 de julio de 2013

El Diablo se viste de abogada


La ropa de trabajo no hace más que agregarle tortura al flagelo diario y habitual que es ir al Estudio. Estoy segura que la indumentaria abogadil debe ser el dress code del séptimo anillo del infierno.

El pantalón de vestir, que tanto tironea, aprieta, encierra, fue diseñado por un misógino, resentido por el hecho de que las mujeres no son sometidas con los instrumentos de tortura masculina moderna llamados saco y corbata.

Mejor ni hablemos de los elásticos de las medias de nylon de pantalón (te llegás a quedar dormida con eso puesto y al día siguiente te tienen que amputar los pies por gangrena).

Sumemos lo tiesas que son las camisas y el dolor de metatarso de ir y venir a la impresora con tacos, y ya tenemos completo el outfit from Hell.

Lo peor es que, como en los Estudios son todos muy estructurados, la ropa que se sale un poco del Uniforme Abogadil y Profesional no solo es "frowned upon" si no que directamente engendra miradas de radiografía de arriba a abajo con una ceja levantada y, tal vez, un comentario de incredulidad/aprensión (qué nos pusimos hoy?!) o, directamente, de despectividad (vas al circo después de acá?).

Con tantas normas rígidas, las mujeres de los Estudios somos, lamentablemente, categorizadas dentro de estereotipos horrorosos:

1) La clásica, versión pobretona ("La aburrida"). De lunes a viernes, abunda la ropa poco llamativa pero "políticamente correcta". Colores apagados (mucho negro), camisas casi que de uniforme de colegio, sweaters lisos, accesorios tranquilos. Por miedo a pifiarle, esta chica saturnina va siempre a lo seguro. Básicamente, hombres (y mujeres) se quedan dormidos de tan sólo mirarla.

2) La clásica, versión adinerada ("La ejecutiva"). También es sobria pero los cortes de la ropa son impecables y los géneros que usa, exquisitos. Se viste con las grandes marcas: Prada, Chanel, Carolina Herrera, Dior... Es poderosa y femenina. Sus uñas están siempre perfectamente hechas (el esmalte le combina con la ropa y con el rouge) y se hace día por medio brushing en su peluquería de toda la vida. Cuando un tipo fantasea con una CEO de una Fortune 500, se imagina a esta mujer.

3) La desubicada I ("La-que-cree-que-ir-a-trabajar-es-ir-a-bailar"). Nadie se olvida de la vez que cayó con un strapless. También llegó a usar un mono (anécdota que la inmortalizó y que se cuenta en todas las fiestas de fin de año: "te acordás cuando Mengana..." ). Su uniforme son los "spaghetti straps" con escote (a pesar de ser voluptuosa) y tacos de 20 cm (normalmente zancos). Tiene el típico look "descuidado" pero cancherísimo. Se pinta las uñas de colores rabiosos. Está más buena que comer McDonald's a las 6 AM.  Es la fantasía del socio, del senior, del pasante, del de biblioteca, del cadete...

4) La desubicada II ("La-pasante-que-se-cree-senior"). Este espécimen, gracias a Dios, está en extinción. La Generación Y logró desterrarla. No sabe lo que es dejar un oficio a confronte ni qué es un Libro de Actas de Asamblea, pero la tipa va con tailleur a Tribunales.

5) La que siempre está impecable ("La envidiada"). No me pregunten cómo hace. Esta mujer combina moda, estilo y elegancia. Está siempre bien vestida, sigue los lineamientos del Estudio, pero con un toque fashion que la hacen quedar como femenina y profesional a la vez. Sus outfits están tan bien armados que podría, con un mismo conjunto, salir con Audrey Hepburn y sentarse a negociar con Hillary Clinton. Señores y señoras: aplausos de pie, por favor, para esta mujer.  
***

Lamentable, ¿no?

Me encantaría poder destruir estas categorías y deshacernos, de una buena vez, de las estructuras que caracterizan a la profesión.

En el Estudio Jurídico del paraíso, te podés poner tu remera de algodón más gastada, con un buzo de capucha, medias de algodón y el jean que, de tanto usar, ya está amoldado a tu cuerpo. Y te juzgan por lo que tenés en la cabeza. No por tu aspecto.

Baaah, en realidad, en un mundo ideal, no habría necesidad de abogados... Así que lo accesorio (la ropa abogadil) sigue la suerte de lo principal (el Derecho) y no existe...

Pero, por ahora, yo me estoy yendo (sin escalas) al infierno, así que voy a ir armando la valija con mi odiado pantalón.

4 comentarios:

  1. Me encantó!!! No hay duda que soy la triste y pobretona N°1!!! jejeje. Aunque algún día llegaré a ser la N°2...
    Love your posts!
    G

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  2. Ay! que lindo post!!!!! Me encanto !!!! Ahora se por que me dijeron que parecía la del prototipo No. 5!!!!!!!! :)
    Lindas!!
    XoXo
    JB

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  3. Yo tengo la suerte que todas las abogadas de mi piso son N°5, estoy rodeado de diosas, gracias a Dior!!
    F

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