miércoles, 17 de julio de 2013

Contame, ¿vos por qué estudiaste Derecho?


Ahhh, esa odiada pregunta de entrevista. Si le contara toda mi historia a un posible empleador, me desecharía por demente peligrosa para sí y para terceros. O tal vez se identificaría con mi historia y me amaría (sin contratarme, obvio). Quién sabe.

 

De chica, tenía grandes sueños. Quería lograr la cura contra el cáncer, ir a la luna, ser espía de la CIA o, tal vez, ser la Presidente (nunca presidenta) de Naciones Unidas. Como mínimo, quería ser una novelista famosa cual Victoria Holt o periodista de investigación como Woodward y Bernstein.

 

La mediocridad no estaba en mis planes. Me preparaba para el futuro yendo a clases de ciencias los sábados (la pesadilla de mis padres, quienes se tenían que despertar a las 7 AM para llevarme), haciendo experimentos en el sótano de casa (DIY académico), y andaba siempre con  dos cuadernos (uno con apuntes del sistema solar que resumía varios libros de la biblioteca pública y otro con los movimientos de los vecinos –no me juzguen, en esa época estaba de moda Harriet The Spy). También redactaba todas las semanas un “periódico” familiar (The Gazette) para poder incluirlo en mi CV el día que fuese periodista y le daba clases a mis hermanos, usando mi pizarrón (regalo de cumpleaños), para prepararme para el final de mi vida, en que sería una famosa profesora de Harvard.

 

Pasaron los años y me di cuenta que médica no podía ser porque no soporto la sangre; ser argentina y astronauta (o astrónoma) estaba fuera de cuestión; no tenía suficiente imaginación como para ser escritora… entre mil peros bajé las expectativas y me decidí por la ingeniería (¿?).

 

Estudiar ingeniería no resistió el menor análisis: si bien tenía un don para los números, las letras eran mi pasión y los libros, mis amigos. Justiciera (en otras palabras, discutidora insoportable) y argumentadora (por no decir chamullera): la abogacía me venía como  anillo al dedo. Además, me ofrecía la “posibilidad” de escribir, enseñar, pensar, pero, sobre todo, de impartir y hacer justicia en el mundo, algo que parecía tan necesario. Aunque mi abuela suspiró y dijo “¿Derecho? Pensé que ibas a ser mi nieta científica”, yo seguí adelante con mi proyecto. ¿Acaso no fueron casi todos los presidentes argentinos abogados? ¿Y cuántos de nuestros periodistas también lo son?

 

Y acá estoy hoy, “impartiendo justicia” en un estudio grande donde nunca me imaginé trabajando. Resigné mi sed de justicia por un poco de supuesto glamour, y a pesar de haberle vendido el alma al diablo, sigo viendo cómo hago para llegar dignamente a fin de mes, lograr que me aumenten el sueldo, me den un mejor bono y siempre estoy pensando en… mis próximas vacaciones o en conseguirme algo mejor, ¿pero qué?

 

Es que la abogacía es como un mal novio; te miente, pero le crees; te dice que va a cambiar y volvés, todas las mañanas, a darle una oportunidad. Porque realmente pensás que, a la larga, es la profesión indicada para vos. Que si bien la criticás y llegás incluso  a odiarla, la amás sin condiciones y sabés que tu vida no sería la misma sin verla a través del prisma de las posibles liabilities, disclaimers, waivers.

5 comentarios:

  1. ay ay ay. Me mató: "Resigné mi sed de justicia por un poco de supuesto glamour"... tan triste, tan real!!! jeje
    Ya soy tu fan!
    G

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  2. La abogacía es una suerte de opio. De alguna manera siempre volvemos a ella y todos los que la elegimos como carrera teníamos y por ahi aun tenemos un argumento válido para hacerlo. Me encanta que este post sea de esas abogadas con glamour. De esas pocas profesionales que aportan estilo a tanto tailleurs!!!! Welcome!! Me encanta que haya abogadas que piensen asi. XOXO.
    C.

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  3. Ya estoy siguiendo este blog, entre los blogs que sigo como www.josefabohemia.blogspot.com.ar

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  4. Gracias G y C! Si no fuese por colegas como ustedes, a la profesión le faltarían muchas risas ;) xoxo!

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  5. bueno, la verdad que elblog me encantó...lástima q no se actualice....me matan las palabras extranjeras que usan.....donde ejerzo no se conocen....me mató la ultima frase....tan real.......tan real...que es una relación visceral de amor/odio....fdo.MU

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